Retrocedo un mes para hablar de la portada de VOGUE UK de octubre. El número en cuestión recoge un editorial fotografiado por Mario Testino con Sienna Miller como protagonista. La modelo lleva una cazadora de piel vegetal de All Saints. La Walker Jacket luce una brillante aplicación de tachuelas y cadenas en color dorado y plateado, tanto en las solapas, como en los hombros y mangas.
Esto no tendría nada de particular si no fuese porque la prenda tiene poco que ver con la que se puede adquirir en las tiendas, incluída la online, por 445 €. Sin ningún tipo de aplicación, sin encanto. All Saints la ha customizado para el editorial, algo nada recomendable en términos de marketing de moda.

La clienta que vaya a la tienda a buscar la chaqueta que ha visto en VOGUE, y se la enseñen en versión descafeinada, no se va a ir muy satisfecha. Alterar las prendas para las fotografías puede hacerlas muy atractivas para el lector, pero desilusionantes en el punto de venta. Y el peor resultado no sería que no se vendiese, sino que el cliente hable mal de la marca, que comente que "mejoran" las prendas para la publicidad, en resumen, que engañan. Parece mentira que aún no hayan aprendido.
