Desayunar con una noticia como esta te deja helado. Alexander McQueen aparece muerto en su casa los 40 años, días antes de la "London Fashion Week". Algunas fuentes apuntan a un supuesto suicidio, aunque la familia pide discreción. En momentos así te planteas qué pasa por la cabeza de un creativo de esta magnitud para llegar a tal decisión, haya o no sido cierto tal rumor. Nosotros sólo vemos lo de fuera, pero detrás de estos iconos hay una vida, una situación personal única que desconocemos. Lo que está claro es que se va uno de los grandes. Y lo peor de todo, se va en su mejor momento. Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver (James Dean). Difícil de sustituir.







