La reina María Antonieta, sinónimo del exceso, sin duda hubiera aprobado este collar de platino y brillantes en el que destacan un diamante blanco de 8,05 quilates en talla pera, dos diamantes amarillos ovalados (7,06 quilates y 5,24 quilates, respectivamente) y un diamante de color rosa profundo de 1,84 quilates. En conjunto,
esta pieza de alta joyería incluye 181,10 quilates. Es de De Beers y me ha enamorado de ella nada más verla. Eso sí, el precio la mantendrá alejada de la mayor parte de los cuellos, nada más y nada menos que 3.000.000 €.

El juego se completa con unos pendientes, realizados con los mismos materiales y un peso total de 15,61 quilates, y un espectacular anillo con un diamante amarillo talla cojín de 3,09 quilates que se suma a las demás piedras llegando a los 15,55 quilates. Un auténtico capricho, de una casa con más de un siglo de historia, al alcance de unos pocos. Lujo exhuberante para ir cerrando la semana.

















